sábado, 9 de mayo de 2026

339. EL FUEGO AMIGO

 

¡No me ayude tanto compadre!

         Sabíamos que la cosa no iba a ser fácil. La situación económica deplorable del país y los altos índices de criminalidad aumentados desde que optamos por la democracia, debido a la marginación de todo aquello que nos había hecho grande como nación y nos había colocado a la cabeza de nuestro continente. Responsabilidad de la que muy pocos se escapan. La derecha que quiso irse al centro; el centro que se fue a la izquierda, hasta prácticamente desaparecer; la izquierda democrática contaminada por el PC -los causantes de las mayores desgracias en el mundo- y por su apéndice –el Frente Amplio- que le disputó el trono hasta conquistarlo. Y henos aquí -por vez primera- desde 1990 con un gobierno estrictamente de derecha, elegido por una amplia mayoría, cercano al 60% y sumidos en esperanzas en torno a recuperar el sitial del pasado.

       Estos dos meses para el equipo de gobierno ha sido como entrar en un campo minado. Era absolutamente esperable y se supone conocido, por lo cual se extraña que no se haya traído el equipamiento correspondiente. Si bien, los soldados tenían sus créditos y diplomas, en algunos se ha evidenciado lo que comúnmente se conoce como “no tener calle”; es decir, experiencia política, ingrediente indispensable que no puede faltar en estas ligas mayores. Los vacíos y errores comunicacionales -algunos de silabario- entre ministros le están costando canas al mandatario, quien se las ha jugado por ellos. No creo equivocarme que, en su primera cuenta pública, anuncie un reajuste ministerial, es decir una “descontinuación.” Pero, lo más grave es que además de los obstáculos del adversario, la artillería propia ha quedado corta en sus fuegos y el gobierno ha estado recibiendo fuego amigo. Como decía el Tata, “los señores políticos” no pueden olvidar su ego y siempre o casi siempre, colocan sus intereses primero para obtener réditos futuros. Pero ojo, los chilenos estamos cada vez más avispados y puede que sus resultados les sean desfavorables. “Al que le quepa el sayo que se lo ponga”

        Nuestro problema de falta de “money”, por una parte, es que el “mechero” nos dejó con un endeudamiento que supera el 42% del PIB (US$140 mil millones). Además, los negociados de las pseudas fundaciones y el “Caso Convenios” alcanzan los $90 mil millones. Las empresas públicas han tenido grandes pérdidas: Codelco $US. 595 millones (2023); TVN: $US. 27 millones aprox. (2023-2024); EFE: $US. 26 millones (2023); ENAMI: $US.78 millones. Por otra, el pago permanente durante más de 30 años en pensiones vitalicias, falsos exonerados, beneficios de salud, bonos e indemnizaciones a más 38.000 personas reconocidas por la comisión Valech, supuestamente víctimas de torturas –sin juicios- e indemnizaciones que el Poder Judicial ha concedido sin límite alguno, alcanza -según GPT- a cifras que van desde $US. 4.000 a $US. 8.000 millones. Los empleos públicos -según DIPRES- han subido a razón de 54.000 empleos anuales, con un costo aproximado de $US. de 3.000 a 5.000 millones. (Toribio ha presentado los principales rubros para no agotar a los parroquianos.)

        Ante este descalabro, es obvio que todos tenemos que apretarnos el cinturón, pero es indiscutible que debe ser proporcional. El gobierno había estimado una disminución general de 15% del presupuesto, lo que despertó el llanterío de varis carteras; pero es razonable, porque, por ejemplo, el 2025 el Ministerio de las Culturas obtuvo un aumento del 48,5% con respecto al anterior, por un monto de $485 mil millones. Está “mal estirado el cuero del chancho,”, porque el presupuesto de la Defensa Nacional tuvo un recorte de $US de 38,5 millones, además de la postergación del Fondo Plurianual, cuyo monto se desconoce. (ojo lean la columna de Cristián Labbé. “La Paz también se defiende”) Hay que quitar la maleza de los fondos sociales, la burocracia. Un ex ministro de Pinochet hace unos años hizo un estudio que, si se repartían directamente los fondos de ayudas sociales entre los dos deciles más pobres, alcanzaba a $2,5 millones por familia.

        En situaciones difíciles hay que tomar medidas de igual carácter. En la década de 1930, se rebajaron los sueldos de los empleados públicos. (Algunos doctos afirman qué, actualmente la remuneración promedio de los trabajadores para el Estado es de $ 964.453 mensuales, mientras que el promedio del país ganaba $ 635.134). Se redujo fuertemente el gasto fiscal, hubo despidos masivos en la administración pública y se congelaron los reajustes. Medidas semejantes se adoptaron durante el Gobierno Militar, especialmente en la crisis de los 80. Toribio las cita solo como antecedentes a considerar.

        Los “señores políticos” hacen gárgaras con diferentes medidas para disminuir el gasto fiscal. Pero “mutis por el foro” cuando se trata de sus propias remuneraciones o de altas autoridades. Las pensiones vitalicias y otros pitutos que reciben los ex mandatarios; ojo con el presupuesto del Consejo Resolutivo de Asignaciones, que al parecer existiría bastante discrecionalidad para su administración -alarmantes gastos en combustible- cuyo monto no es menor: $60.638 millones, el 37 % del presupuesto total del Congreso.

“Hasta la vista baby”

 

Fernando Hormazábal Díaz

General de Brigada (R)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

339. EL FUEGO AMIGO

  ¡No me ayude tanto compadre!             S abíamos que la cosa no iba a ser fácil. La situación económica deplorable del país y los alto...