¿Se agotan las
esperanzas?
Pocas veces había quedado tan afectado
como lo fue en mi última visita que hice al penal de Punta Peuco, -hoy Til-Til-
hace un par de días. Las dos horas pasaron volando al tratar de visitar al máximo
de camaradas. Algunos, solo con un cariñoso abrazo al pasar o al término de las
visitas. El paso de los años se ve no solo reflejado en sus rostros, sino en
sus agotados cuerpos. Caminando con dificultad, ayudados con bastones,
andadores o de un camarada; haciendo dribling en los patios hoy intervenidos
con las construcciones que se realizan. Por ser día de semana muchos sin
visitas, viendo TV, recluidos en sus piezas, de pie en los corredores, o
sentados durmiendo en un patio. Es imposible no sobrecogerse al percibir que se
trata de un gran amigo, que debería estar en un hospital o en su domicilio.
Debo reconocer sí, que con los que tuve oportunidad de compartir mantienen
vivas las esperanzas que con el nuevo gobierno y en particular con el
presidente Kast, se podrán atender las razones humanitarias para una población
anciana y enferma que fue sometida a un juicio espurio, donde ni siquiera se
han respetado las condiciones mínimas de un debido proceso. Ya se ha hecho
costumbre que jueces condenan sin ni siquiera haber escuchado al condenado,
basados en declaraciones fraudulentas que forman parte de un libreto conocido y
repetido. Pruebas al canto, en la actualidad la Corte de Apelaciones de
Valdivia acogió dos querellas por prevaricación imprudente contra el ministro Álvaro
Mesa.
Dios quiera que no sufran un nuevo
desencanto, como bajo el gobierno de Piñera, quien en vez de lo prometido se
convirtió en el mayor persecutor abriendo miles de causas. Pero, el problema
son los síntomas, las señales equívocas. El tiempo pasa con una mayor celeridad
para nuestros viejos. Hay tres que ya han emprendido el vuelo hacia la
eternidad bajo el actual Gobierno, esperando algún beneficio carcelario o la
posibilidad de pasar los últimos días junto a sus seres queridos. Entre los
muchos casos que requieren de una pronta solución, hay dos que han destacado
por la persistencia de los querellantes que, pese a la constancia del grave
estado de salud, longevidad -más de 90 años- y fallo de la Corte Suprema -en un
caso, general Manríquez- en el sentido de permitir el cumplimiento de su
condena en su domicilio han persistido en su venganza, ratificando así, la
existencia de una virtual y verdadera pena de muerte. Sin embargo, lo que no se
acierta a comprender por quienes votamos por este gobierno, es la participación
de la Subsecretaría de Justicia a la par con los querellantes en el caso del
anciano exfiscal, Alfonso Podlech, recluido gravemente en una clínica.
Quisiera pensar que el subsecretario de
Justicia y DD.HH, en un primer tiempo no estaba posesionado de su cargo, pero, estimo
que ha pasado más que suficiente para comprender que un mínimo de sentido común
y de criterio -independiente de la causal del delito y de la cualidad del
condenado- es absolutamente inoficioso mantenerlos recluidos, a menos que
busque hacerse partícipe de una venganza promovida e incitada por ciertos
sectores de la izquierda -lo que descarto- o sencillamente, excluirse de las
críticas o amenazas de dicho secto; o en su efecto, no dar crédito a los
estados de salud debidamente acreditados de los nonagenarios. Pero el señor Luis
Silva, conocido como el “Profesor”, no es un aparecido. Además de su brillante
formación académica, con un doctorado en Derecho y profesor en tres universidades,
ha tenido participación en política. Presidente del Centro de Alumnos de la UC.
(2001), luego como independiente un par de fracasos, en la Convencional y en la
parlamentaría de 2021; luego se afilió al Partido Republicano, venciendo en la
Convencional de 2023 y más tarde diputado, formando parte de la bancada de su
partido donde llegó a ser vicepresidente.
Es decir, el señor Silva ha tenido
bastante rodaje, lo que hace incomprensible la actitud tenida a la fecha; y más
aún, desde el punto de vista de su formación moral. Según Wikipedia, ex alumno
del Verbo Divino; contrario a la eutanasia y al aborto libre; a los derechos
reproductivos de la mujer y al matrimonio del mismo sexo. Miembro numerario del
Opus Dei, se comprometió al celibato y en una entrevista aseveró “que su modelo a seguir en su carrera
profesional y política era Jesucristo.” Esto último deja a Toribio “plop.”
Porque para los cristianos observantes, Jesús no habría vacilado en ir en auxilio,
misericordia y solidaridad de nuestros viejos, que día a día fallecen en los
penales o padecen nuestras mujeres hoy septuagenarias en la cárcel de San
Joaquín.
¿Cuál
es la incógnita? ¿Será entonces el ministro de quien obedece órdenes? No
quisiera especular, aunque el mal hablado de Pepe Grillo, en sordina me replica
al oído, echándole “pelo a la leche,” se
está preparando para el 29. Toribio espera
que no sea ninguna de los anteriores y veamos más temprano que tarde a nuestros
viejos pasar sus últimos años y días en sus hogares.
Fernando Hormazábal Díaz
General de Brigada(R)

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