sábado, 2 de mayo de 2026

338 ¡EN QUÉ QUEDAMOS!

 

¿Se agotan las esperanzas?

        Pocas veces había quedado tan afectado como lo fue en mi última visita que hice al penal de Punta Peuco, -hoy Til-Til- hace un par de días. Las dos horas pasaron volando al tratar de visitar al máximo de camaradas. Algunos, solo con un cariñoso abrazo al pasar o al término de las visitas. El paso de los años se ve no solo reflejado en sus rostros, sino en sus agotados cuerpos. Caminando con dificultad, ayudados con bastones, andadores o de un camarada; haciendo dribling en los patios hoy intervenidos con las construcciones que se realizan. Por ser día de semana muchos sin visitas, viendo TV, recluidos en sus piezas, de pie en los corredores, o sentados durmiendo en un patio. Es imposible no sobrecogerse al percibir que se trata de un gran amigo, que debería estar en un hospital o en su domicilio. Debo reconocer sí, que con los que tuve oportunidad de compartir mantienen vivas las esperanzas que con el nuevo gobierno y en particular con el presidente Kast, se podrán atender las razones humanitarias para una población anciana y enferma que fue sometida a un juicio espurio, donde ni siquiera se han respetado las condiciones mínimas de un debido proceso. Ya se ha hecho costumbre que jueces condenan sin ni siquiera haber escuchado al condenado, basados en declaraciones fraudulentas que forman parte de un libreto conocido y repetido. Pruebas al canto, en la actualidad la Corte de Apelaciones de Valdivia acogió dos querellas por prevaricación imprudente contra el ministro Álvaro Mesa.

        Dios quiera que no sufran un nuevo desencanto, como bajo el gobierno de Piñera, quien en vez de lo prometido se convirtió en el mayor persecutor abriendo miles de causas. Pero, el problema son los síntomas, las señales equívocas. El tiempo pasa con una mayor celeridad para nuestros viejos. Hay tres que ya han emprendido el vuelo hacia la eternidad bajo el actual Gobierno, esperando algún beneficio carcelario o la posibilidad de pasar los últimos días junto a sus seres queridos. Entre los muchos casos que requieren de una pronta solución, hay dos que han destacado por la persistencia de los querellantes que, pese a la constancia del grave estado de salud, longevidad -más de 90 años- y fallo de la Corte Suprema -en un caso, general Manríquez- en el sentido de permitir el cumplimiento de su condena en su domicilio han persistido en su venganza, ratificando así, la existencia de una virtual y verdadera pena de muerte. Sin embargo, lo que no se acierta a comprender por quienes votamos por este gobierno, es la participación de la Subsecretaría de Justicia a la par con los querellantes en el caso del anciano exfiscal, Alfonso Podlech, recluido gravemente en una clínica.

        Quisiera pensar que el subsecretario de Justicia y DD.HH, en un primer tiempo no estaba posesionado de su cargo, pero, estimo que ha pasado más que suficiente para comprender que un mínimo de sentido común y de criterio -independiente de la causal del delito y de la cualidad del condenado- es absolutamente inoficioso mantenerlos recluidos, a menos que busque hacerse partícipe de una venganza promovida e incitada por ciertos sectores de la izquierda -lo que descarto- o sencillamente, excluirse de las críticas o amenazas de dicho secto; o en su efecto, no dar crédito a los estados de salud debidamente acreditados de los nonagenarios. Pero el señor Luis Silva, conocido como el “Profesor”, no es un aparecido. Además de su brillante formación académica, con un doctorado en Derecho y profesor en tres universidades, ha tenido participación en política. Presidente del Centro de Alumnos de la UC. (2001), luego como independiente un par de fracasos, en la Convencional y en la parlamentaría de 2021; luego se afilió al Partido Republicano, venciendo en la Convencional de 2023 y más tarde diputado, formando parte de la bancada de su partido donde llegó a ser vicepresidente.

        Es decir, el señor Silva ha tenido bastante rodaje, lo que hace incomprensible la actitud tenida a la fecha; y más aún, desde el punto de vista de su formación moral. Según Wikipedia, ex alumno del Verbo Divino; contrario a la eutanasia y al aborto libre; a los derechos reproductivos de la mujer y al matrimonio del mismo sexo. Miembro numerario del Opus Dei, se comprometió al celibato y en una entrevista aseveró “que su modelo a seguir en su carrera profesional y política era Jesucristo.” Esto último deja a Toribio “plop.” Porque para los cristianos observantes, Jesús no habría vacilado en ir en auxilio, misericordia y solidaridad de nuestros viejos, que día a día fallecen en los penales o padecen nuestras mujeres hoy septuagenarias en la cárcel de San Joaquín.

               ¿Cuál es la incógnita? ¿Será entonces el ministro de quien obedece órdenes? No quisiera especular, aunque el mal hablado de Pepe Grillo, en sordina me replica al oído, echándole “pelo a la leche,” se está preparando para el 29.  Toribio espera que no sea ninguna de los anteriores y veamos más temprano que tarde a nuestros viejos pasar sus últimos años y días en sus hogares.

 

Fernando Hormazábal Díaz

General de Brigada(R)

              


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