¡No hay caso! ¡Es la naturaleza!
La frase anterior me
hizo recordar otra que muchas veces la escuché de un colega -ya desaparecido-
que obviamente la decía con un lenguaje bastante prosaico. Que, cada cierto
tiempo los chilenos echábamos a caminar una maquinita con la cual nos
golpeábamos cierta parte del cuerpo, que no era precisamente la cabeza. Y es lo
que parece que estamos viendo a diario en nuestro querido y sufrido chilito.
Era consabido que la izquierda le iba hacer la vida imposible al gobierno de
Kast, de hecho, lo anunció descaradamente el presidente del P.C, que iban a
estar con los “dos pies en la calle” y la “abuela”, de rancia alcurnia y
próspera herencia, que se subió al Partido de la Gente, entidad que olvidó a
quien decía representar -pues todos los parlamentarios anteriores ahuecaron el
ala- en especial, ahora que quedó con el molde hecho de ser presidente de la
cámara baja. Pero lo más triste, es que a ello se han sumado algunas voces de
“Chile Juimos”, con la excusa que son aportes que públicamente hacen para
ayudar al gobierno. Hay un viejo refrán que vale la pena citarlo “no me ayude tanto compadre.”
Como los
comunistas, fieles a la doctrina Leninista, que cultivan el odio y la violencia
desde temprana edad, tan pronto como se inició el año escolar, en 14 comunas
del país se registraron graves incidentes, siendo los mayores en dos colegios
emblemáticos: Liceo de Aplicación -con un incendio de proporciones provocado
por el lanzamiento de 15 bombas molotov- el Instituto Nacional, y en Calama,
donde resultó asesinada una inspectora dejando a otra gravemente herida;
agregando amenazas que obligaron a la suspensión de clases en 65 colegios. Esta
modesta pluma sugiere seguir el ejemplo de otros países, en que los padres de
los causantes de los desmanes han sido detenidos, haciéndolos corresponsables
de los hechos.
Pero,
sin duda alguna que los más grave fue lo acontecido en la Universidad Austral,
en Valdivia, donde estudiantes movilizados a través de las redes sociales -lo
que resulta imposible que el rector no se hubiese informado- agredieron verbal
y físicamente a la ministro de Ciencia y Tecnología, Ximena Lincolao, a quien
mantuvieron retenida en el interior de la universidad por espacio de varias
horas, sin mediar por parte de él, algún intento para que los delincuentes
universitarios le permitieran salir, ni mucho menos acompañarla hasta la puerta;
o como mínimo pedir el auxilio de Carabineros, lo que según sus propias
declaraciones nunca tuvo en mente. La actitud del rector Egon Montecinos, ya
conocido por sus controvertidas declaraciones contra el Partido Republicano y
en un pasado contra las fuerzas policiales, amerita sin duda alguna la renuncia
a su cargo en virtud de los estatutos de dicha entidad que señalan: “el rector cesará sus funciones por notable
abandono de deberes o la ejecución de actos que lesionen gravemente los
intereses de la Corporación o comprometan seriamente su prestigio” lo que a “ojos de buen
varón” o cualquier observador independiente se ajustaría a estos hechos; sin
embargo, la directiva de esta corporación privada se limitó a emitir una
declaración donde piden “disculpas” a la ministra Lincolao y señalan que los
hechos “perjudican gravemente la imagen y el prestigio de nuestra universidad”.
Lo que parecen
desconocer estos patanes, pseudos estudiantes universitarios -muchos de los
cuales a costilla de los todos los chilenos- no son dignos siquiera de pisar
las huellas de sus zapatos. La ministra llegó a ese cargo producto de múltiples
esfuerzos personales. Orgullosa de su etnia Mapuche, estudió en una escuela
pública; luego en la Universidad de La Serena cursó Castellano y Filosofía; emigró a EE.UU. en 1997 sin hablar el inglés;
y con US.$500; desempeñó los más diversos trabajos domésticos para sobrevivir y
estudiar el idioma; participó como asistente en el gobierno del distrito de
Washington; obtuvo un doctorado en la Universidad de Washington en
Administración y Políticas Públicas; fue profesora y luego directora de un
colegio, además de crear dos emprendimientos. Este es el perfil de la persona a
quienes unos enajenados mentales intentaron golpear lanzando piedras y gritaban
“sáquenle la chu…”
En otro orden de
ideas, el Gobierno debe tener en consideración que la actual oposición, no es
como la oposición que a lo largo de las décadas han constituido la derecha o la
izquierda democrática, que dentro de todo han sido constructivas, e incluso en
no pocas veces la derecha se pasó de revoluciones. Kast y sus asesores deben
andar con “pie de plomo,” pues la zurdería estará siempre buscando la “quinta
pata del gato,” como ya lo han hecho criticando a la Primera Dama por no usar
mascarillas cuando colaboraba sirviendo almuerzos en el casino de La Moneda y
ahora, con el asunto de la invitación a sus compañeros de universidad, que
obligará en definitiva a la Contraloría General de la República a emitir
medidas al respecto. Por ello, es fundamental que la Secretaría General de
Gobierno, además de ser una vocería -papel secundario- debe preocuparse
fundamentalmente de la política comunicacional del gobierno y de su imagen
pública, en especial del presidente de la República. Toribio, lo dice por
experiencia propia, pues en más de una oportunidad tuvo que dar explicaciones
al Tata.
Fernando Hormazábal Díaz
General de Ejército (R)

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