P.P.P. Pura paja picada
Nuestras palabras, son los ríos que se van a la mar que es
el morir... Con el perdón de Jorge Manrique, por el mal uso de los versos
en sus coplas a la muerte de su padre. Pero, ya estamos curtidos y no aprendimos.
¡Oh más duro que mármol a mis quejas…como le cantó
Garcilaso de la Vega a Galatea! Ese
parece ser el destino de nuestras peticiones que ya parecen plegarias al presidente
Kast, basadas en las promesas que hiciera durante su campaña para ser electo y de
llevar a cabo indultos a nuestros camaradas de armas, tanto aquellos que
evitaron la caída del gobierno en Octubre de 2019; como aquellos que hace medio
siglo cumplieron órdenes superiores bajo un régimen donde regían los Tribunales
de Justicia en Tiempo de Guerra, a lo que nos habían arrastrado los políticos bajo
el nefasto gobierno de Allende.
Estábamos
convencidos que no se repetiría la mala experiencia sufrida con el presidente
Piñera -que hiciera en público similar ofrecimiento-. Sin embargo, las continuas
dilaciones -que se presumen- para no ocasionar molestias a la izquierda en aras
de llevar a efecto su proyecto macro- las inundaciones y el oprobioso silencio
a manifestarse, hacen perder la fe en forma definitiva. En especial el
escándalo provocado por su ministro de justicia y denunciado por esta pluma en
mi columna anterior, con el agravante que junto con reconocer tal error lo blinda
manteniéndolo en el cargo. Independiente de que sea o no acusado constitucionalmente,
Rabat debiera tener la dignidad de renunciar indeclinablemente, por cuanto le
está haciendo un flaco favor al gobierno al dar municiones gratuitas -con mucha
razón- a la izquierda. La lealtad del mandatario para con él, debe ser retribuida
con el mismo gesto: su renuncia. De paso, el presidente Kast debe reorganizar
dicho ministerio, porque no se concibe que ningún asesor no haya previsto el
error garrafal que se cometía.
Este hecho desgraciado
viene a sumarse a su falta de decisión y temor a ejercer sus atribuciones como
lo hicieron los mandatarios anteriores, sin mediar discusión alguna para
conceder indultos a personas condenadas por la justicia en crímenes de sangre,
como aludía don Patricio Aylwin. Como gobernante carece de la más absoluta falta de aptitudes de mando. Este hecho oprobioso viene a agravar aún más
las situaciones de nuestros camaradas de armas, que ya suman 13 fallecidos durante
este gobierno a casa de su edad y deplorable estado de salud; y no en vano con
justificada razón es considerada ya como una verdadera traición a quienes le
dieron su voto con el cual fue electo.
Fernando
Hormazábal Díaz
General
de Brigada






