El sapo de la parada
No sé si será obra de Pepe Grillo, de los camarógrafos de la TV, o es que
Toribio al parecer se está yendo al chancho aprovechándose de su ostracismo.
Pero, encontró que el presidente Kast estaba como ausente durante la Parada
Militar, como algo que le preocupara, como si no le fuera grato presidir dicha
ceremonia. Cambié de canal para ver si mi impresión era ocasional, pero no. Al
día siguiente, lo comenté con un camarada y él también había tenido la misma opinión.
Me respondí, asimismo, debe ser nuestra formación -conocida como ojo militar- el
mismo que adoptamos para emitir críticas instantáneas al comparar el paso de
las unidades, buscando la perfección. Sin embargo, al día siguiente le escuché el
mismo comentario a la “nana”, quien incluso me mostró un video donde se notaba
clarito dicha observación. Me puse a pensar entonces -a veces Toribio lo hace
más de lo necesario- ¿Cuál podría ser la causante? Después de divagar por
varios minutos, desechando cada una de las razones, como su viaje a la Asamblea
de la ONU; las divergencias con parte de sus “propias tropas;” o la renuncia de
Bachelet a su candidatura – ni pensarlo-. Al final “me saltó la liebre”. No
podía existir otra que reflejara su estado de ánimo.
En el día de las Glorias del Ejército, estaba recibiendo los honores de más
de 9.000 hombres de las FFAA y Policías; sin duda alguna que, en su inmensa
mayoría tanto ellos como sus familiares concurrieron con su voto para que él
presidiera justamente ese acto, teniendo absoluta confianza en las promesas
hechas durante las dos últimas campañas e incluso su desempeño como diputado de
la república. Tiene que haber meditado -mientras oía los sones de las bandas de
guerra e instrumental y el golpe del paso regular en el pavimento- ¿Qué
pensarán de mis estos hombres, que muchos de ellos tienen padres, abuelos,
etc., octogenarios y varios superior a los 90 años, con enfermedades
terminales, ciego, o con severas dificultades para desplazarse, ni capaces de
atender sus propias necesidades o conocer el lugar donde se encuentran, ante la
imposibilidad de Gendarmería de poder satisfacer los cuidados médicos para los
más graves, vulnerado además su dignidad y esperando en vano que haga de uso de
mis facultades de acuerdo a la Constitución y las leyes, tal como lo han hecho
los mandatarios anteriores?
Téngalo por seguro señor presidente, que no habrán sido de los más gratos, y
quizás no haya faltado además algún comentario negativo, como lo hacemos no
solo sus camaradas en condición de retiro, sino gran parte de la población que
de una vez por todas anhela terminar con esta procesión de más de cincuenta
años, llevando a la fecha más de sesenta personas condenadas o procesadas que
han fallecido víctimas de un sistema judicial caduco y espurio, que les ha
negado el más elemental derecho a tener un juicio justo.
Son más de 400 personas, entre ellas 20 mujeres y 10 ex soldados conscriptos
que jamás deberían haber estado un día en la cárcel, esperando que haga uso de
sus facultades y actúe como verdadero Estadista, poniendo término a esta
división absurda después de más de 50 años. Actúe en conciencia y desoiga a ministros
y consejeros que “no han dado el ancho;” y concurriendo incluso a los tribunales
en contra de los recursos presentados por parte de los reclusos, esperando el
aplauso barato de quienes fueron responsables de haber llegado a este estado de
situación que aún mantiene dividida a nuestra Patria.
Fernando
Hormazábal Díaz
General
de Brigada





