Sabías que la cosa no iba a ser fácil
Carta a José Antonio Kast:
Apreciado
José Antonio: Permíteme que te tutee, porque soy como una especie de “tío”
político, muy cercano a los 90, y me
tomo esa licencia, pero con mucho respeto. Tuve el agrado de conocer y trabajar
próximo a tu hermano Miguel -tú debes haber sido un lolo de 15 en esos años-. Un
tipo extraordinario, realmente fuera de serie, por su calidad humana -schoenstattiano-
y por su inteligencia y excelencia profesional. Graduado con honores en la UC y
uno de los Chicagos Boys que sacaron a Chile del hoyo donde lo dejó el gobierno
de Allende; a los 30 años fue designado ministro de ODEPLAN y más tarde
ministro del Trabajo, durante el gobierno de la “dictablanda”.
Desgraciadamente
partió demasiado temprano y no cabe la menor duda que a esta altura, ya habría
sido presidente un par de veces y no estaríamos como estamos. De modo que
cuando te iniciaste en política no dudé un instante en darte mi voto, como lo
he venido haciendo en todas las elecciones en que has participado. Siempre te
he tenido confianza porque has representado -bajo mi punto de vista- el estilo
que debería primar en todos aquellos que optan por este camino: Serio,
ponderado, muy educado y franco; hablando siempre con la verdad, estudioso,
pensando tan solo en el bien del país y no en el interés particular ni mucho menos
partidista, que seguramente te han traído más de algún problema, como en la
actualidad.
Permíteme
en consecuencia divagar -en ningún caso consejos, no soy nadie para hacerlo-
basado en la experiencia que es la madre de las ciencias, ya que en mi añorada
juventud pude apreciar muy de cerca lo que tanto se sufre en la casa donde muchos aspiran llegar. Lamentablemente, es la esencia y forma parte del ADN de muchos
de quienes optan por este “noble oficio,” privilegiar sus intereses antes que
el bien nacional. Es del caso señalar la cantidad de personajes que se acercan
no solo con interés real, sino tratando de obtener algo a cambio, proponiendo
mil cosas y/o recomendando personas supuestamente idóneas. Al respecto, fue un
serio traspiés el nombramiento del ministro de Seguridad, desconocida en el
ámbito político, tan solo por su carácter de fiscal regional de Tarapacá; para
que nombrar a la señorita Sedini -muy bien echada por lo demás- flor de deslealtad,
mala clase, se puso la soga al cuello ella misma al tratar de lavar su imagen.
De una bajeza que no tiene límites. Cuando se distingue a una persona para
servir en el gobierno y llega un momento de salir, independiente cuales sean
las causales, hay que hacerlo con dignidad y sin esperar premios de consuelo,
ni mucho menos funerales de primera o segunda clase, ya sea en el servicio
diplomático o en alguna repartición estatal. Te felicito, aunque te critiquen,
el blanqueo de los Seremis, es preferible hacerlo en forma oportuna y no lamentarnos
después.
Confieso
que de economía no cacho mucho, porque durante toda mi vida nunca he gastado
más que lo que recibía, lo que me ha privado de muchas cosas que anhelaba. Por esta
razón, no acierto a comprender que, no obstante, haber disminuido las reservas internacionales
desde el 26,33% del PIB (1990) hasta el 13,26 en 2025; y por otra parte, la
deuda pública que había bajado desde 1990 hasta el 2008, a partir del 2009 ha subido
continuamente, hasta el 41,5 % del PIB; a pesar de ello, nos hemos endeudado adicionalmente
en $.US. 6.200 millones. Habiendo tanta grasa que cortar en empresas estatales -que
solo generan pérdidas-; una burocracia que se ha comido gran parte de las
ayudas sociales para las familias más vulnerables; las remuneraciones más altas
del mundo de nuestros parlamentarios y todos los gastos asociados que constituyen
una vergüenza nacional ante tanta carencia, pero todos dicen que luchan por los
más pobres, etc.,etc.
En
otro orden de ideas, aplaudo la designación del general (R) John Griffiths, para
integrar el Consejo Consultivo de Seguridad del Gobierno. No pudo haber hecho mejor
elección. Debió haber sido el CJE en su momento, yo lo vislumbraba como
Ministro de Defensa Nacional. Ojo con los futuros estados de excepción, hay que
declararlos en forma oportuna, previendo la designación de los mandos y las facultades
que les serán otorgadas. Otrora, existían las AJSI, áreas jurisdiccionales de
seguridad interior, que incluían los planes y órdenes para actuar en casos en
que esta se viera afectada.
Entiendo que hay que mantener las buenas relaciones en
el barrio, pero sabemos que nuestros hermanos allende Los Andes, son pasados para
la punta. Basta recordar -en el presente- el asunto del P.V.
y Control de Tránsito Marítimo Hito 1, sin aviso previo e invadiendo en más de 3 metros nuestro
territorio -por si las moscas-; el deseo del uso compartido del Estrecho de
Magallanes -que es nuestro-; las pretensiones de los límites exteriores de la plataforma
continental en la zona Austral; y algunos medios que han cuestionado los
servicios otorgados a un buque inglés que venía desde las Malvinas. No se trata
de armar bronca, pero muy claro y firme, defendiendo nuestra soberanía. Attenti
al lupo.
Finalmente, me permito recordarle la preocupación que US.
ha expresado respecto del personal militar condenado por hechos acaecidos durante
el Gobierno Militar, al existir adultos mayores –hoy la mayoría supera los 80
años y varios los 90- con enfermedades graves cuya situación humanitaria debe
revisarse; estudiar beneficios humanitarios o conmutaciones de pena. Entiendo que
sus preocupaciones son múltiples, pero nadie dijo que esta pega sería fácil.
Pero, creo que su proyecto estrella y la solución de los problemas del reciente
desastre, entro otros tantos, pueden marchar por cuerdas paralelas. Sus
antecesores han otorgado cerca de 7.000 indultos, sin preguntar el parecer a
nadie, incluyendo subversivos y terroristas y sin tener en consideración las
razones de salud o edad. Los que confiaron en UD., -la inmensa mayoría de los
chilenos-esperan a la brevedad una señal. Hay 20 mujeres, 10 exsoldados conscriptos
que jamás debían haber estado en la cárcel y varias decenas de viejos con
enfermedades terminales o imposibilitados físicamente. Ya han fallecido siete desde
que asumiera su cargo.
Fernando Hormazábal
Díaz
General de Brigada (R)







