Y llegó “aniñao”
No obstante, por cerca de dos meses se
había venido anunciando por diversos medios, que se esperaba un Niño con
pantalones largos y que había que adoptar las previsiones correspondientes; eran
tan insistentes que para algunos pudo llegar a ser hasta molesto. Y esta vez
no se equivocaron los meteorólogos e incluso quedaron cortos. En estos momentos
todo el mundo patalea por mayores recursos y medios por parte de la autoridad;
alcaldes con justificada razón porque les toca de primera y no faltan algunos
pseudos especialistas que dictan cátedra con soluciones imposibles de cumplir mientras
persistan las lluvias. No hay que llorar sobre la leche derramada ni seguir
echando la culpa al mechero inepto que nos gobernó por cuatro años, saqueando
las arcas fiscales con sus compinches, fundaciones truchas y un largo etc. De una
vez por todas, los chilenos en general y el Estado en particular, tiene que
asumir una cultura anti desastres por las lluvias, tal como existen en caso de
incendios o movimientos sísmicos. Aquietadas las aguas el gobierno tendrá que
hacer lo suyo para concurrir en ayuda de los damnificados y aprovechar esta
nefasta experiencia para hacer un catastro nacional de los daños ante futuros
eventos y elaborar un plan –un Manual de Corta Palos- a incluir entre las
prioridades con obras de reparación y de mitigación para evitar o palear futuras
tragedias.
El gobierno -según Toribio- declaró un
tanto tardío el Estado de Catástrofe. Mediante el cual las zonas afectadas
quedan bajo la dependencia inmediata del jefe de la Defensa Nacional que se designe,
es probable -especulando- que temiera críticas de parte de sectores políticos. Esto
significa que, el Gobernador Provincial, Delegados presidenciales, alcaldes,
Carabineros, FF.AA., Bomberos, Senapred, secretarios regionales, etc, ALINE…AR,
Vista al FRENT…, por cuanto asumirá la dirección y supervigilancia de su
jurisdicción con todas o parte de las facultades
delegadas por el presidente Kast. Estas pueden restringir las libertades de
locomoción y de reunión; disponer de requisición de bienes; limitaciones al
ejercicio de la propiedad y adoptar todas las medidas administrativas para el
pronto restablecimiento de la normalidad, detalladas in extenso en el Art.7 de
la Ley O.C, N° 18415.
Circunstancias como las actuales son las
que evidencian la nefasta actitud de los señores políticos cuando legislan afectando
los intereses de la Defensa Nacional, con restricciones presupuestarias y de dotaciones,
en especial del personal llamado a cumplir con su Servicio Militar. Porque
estos no están dispuestos en una estantería de un supermercado, como conservas, abrir un tarro y servirse.
Necesitan convocarse en las cantidades necesarias, en forma oportuna e instruirse.
Por si fuera poco, en otro orden de ideas,
esta desgracia será un nuevo motivo para diferir la promesa del presidente Kast
de otorgar los indultos a nuestros camaradas, víctimas del 18.O y de aquellos
que llevan decenios en los penales, producto de una venganza bajo un sistema judicial
espurio y obsoleto. Primero, fue que llevaba poco tiempo; luego, lograr la aprobación
del proyecto estrella del gobierno para echar andar al país y no despertar el encono
de la izquierda- lo que lleva ya varios meses; y finalmente, este desastre que
concentrará el centro de gravedad de la acción del gobierno en ayuda de los
miles de damnificados. Mientras tanto 20 mujeres, 10 ex soldados conscriptos y
centenares de viejos soldados, octogenarios y nonagenarios, muchos con
enfermedades terminales y serias limitaciones físicas ven con angustias que sus
esperanzas son cada día más débiles. Toribio espeta que al parecer el gobierno
por el cual votó no puede marchar comer chicle al mismo tiempo.
Fernando Hormazábal Díaz
General de Brigada (R)







