Remando en contra de la corriente
Si bien, para nuestros jueces no les sería
aplicable el popular refrán “los ratones
se comen el queso”, sin embargo, que los hay, hay, y que comen bastante
queso. Los viejos nos criamos con la creencia que nuestros jueces estaban
inspirados en los principios del Código de Hammurabi (1750 a.C.) de la justicia
retributiva, que imponía un castigo que
se identificaba con el crimen cometido, y la presunción de inocencia,
características que desgraciadamente no han sido aplicadas a nuestros camaradas
de arma, tanto en los juicios por causas de derechos humanos, por hechos
ocurridos hace más de medio siglo como durante octubre de 2019 -cuando se
pretendió derrocar a un gobierno elegido democráticamente.- Para los nuestros ha primado la presunción de culpabilidad y se
ha llegado al extremo de condenar a personal solo por el hecho de haber
pertenecido a una institución, no obstante, no estar presente en el lugar de
los hechos.
La historiografía nos dice que, en el
Código de Manú, India, (siglo III a.C.) el juez debería ser una persona dotada
de condiciones intelectuales y éticas extraordinarias, cuya
sabiduría otorgaba dominio sobre sí mismo en la mente y plenitud del espíritu y
garantía que no escuchará siquiera un ofrecimiento material con motivo del
juicio. Lamentablemente, ninguna de
las consideraciones antes señaladas parece formar parte de nuestro sistema
judicial, por cuanto, a pesar que nuestra constitución señala el principio de
igualdad ante la ley, para los ex uniformados involucrados en los hechos de
1973 y posteriores se les sigue aplicando un régimen que databa en Chile desde hace
más de un siglo y que caducó hace más de 20 años.
Por otra parte, existe un consenso generalizado en Chile que no todos sus integrantes reúnen las cualidades éticas e intelectuales que ameritan sus delicadas responsabilidades de administrar justicia. Una reciente encuesta de CADEM refleja que el 75% de los chilenos califica a la justicia con nota de 1 a 4 y el 83% estima que no les da confianza. El besamanos y las amistades forman parte de un escalafón para acceder a los altos cargos en las Cortes de Apelaciones y Corte Suprema, garantizando el ejercicio de sus cargos hasta los 75 años, gozando de una espléndida remuneración y privilegios.
Pruebas al canto: una decena de ministros de Corte
de Apelaciones han recibido sanciones disciplinarias, remociones e
investigaciones penales. Las indagaciones llevadas a cabo en el caso
Audio-Hermosilla, han abierto la caja de pandora, permitiendo sacar toda la
mugre acumulada bajo las alfombras. Este siniestro abogado penalista, Luis,
está siendo investigado por delitos tributarios, soborno y lavado de activos. Era
el puente entre abogados y jueces para integrar las cortes superiores dado su nexo
con entidades políticas, empresariales y autoridades superiores de la justicia.
Militante comunista en su juventud, luego se vinculó a la Vicaría de la
Solidaridad, jactándose públicamente de haber defendido con éxito a miembros
del MIR; paradojalmente, más tarde asumió la representación de la familia del
fundador de la UDI, Jaime Guzmán, manteniendo vínculos con miembros de esa
colectividad, en especial con el exministro Andrés Chadwick a quien colaboró
muestras este era ministro del Interior en el gobierno de Piñera.
La Corte Suprema abrió 56 cuadernos de remoción para jueces por hacer uso de licencias médicas falsas para viajar al extranjero, entre los cuales figuran 7 ministros de Cortes de Apelaciones, los cuales han tenido la osadía de solicitar ser objeto de un trato especial para no ser removidos, cuando son simplemente ladrones. Un juez de garantía reprobó la resolución de Gendarmería de trasladar desde la cárcel de Alto Hospicio a la cabeza del Clan Chen -mafia china- hasta la cárcel de alta seguridad en Talca, haciéndolos regresar por razones de arraigo. ¿Fue un gallito al gobierno por el plan Cancerbero o una mojadita del clan? Juzgue Ud. Y la última de los Dioses de la Suprema. Según CIPER, aprobaron por trato directo una obra para construir el Centro de Justicia de Los Ángeles por $26.889 millones, el mismo día en que la empresa había sido descalificada en la licitación pública por exceder en más de $12 mil millones los recursos disponibles y la falta de experiencia de los profesionales.
Entre tanto, señor Kast, ayer murió otro anciano condenado en el el penal Colina 1, en el pabellón Asistir. Y Ud no se pronucia. Solo le exigimos que cumpla con su promesa de campaña, por el cual le dimos nuestros votos.
FERNANDO HORMAZABAL DIAZ
General de Brigada

Muy cierto.
ResponderEliminar¿Quién le pone el "cascabel al gato", a esta infinidad de casos, dónde se reflejan graves faltas de muchos de nuestros jueces?
Pareciera que parte de nuestro Poder Judicial, abusa de su independencia. El ejercicio de la justicia y la práctica de la moral, está al debe, en aquellos que deben ser un ejemplo para la sociedad.
Lo expresado por Toribio no admite prueba en contrario por ser un hecho público y notorio. Chile es un país corrupto en el sentido que la corrupción es pervertir la esencia de las cosas derivando en su negación: el cuerpo humano se corrompe cuando el hombre muerte y sus instituciones no escapan a ello. Además está la corruptela, una ordinaria forma de corrupción como venderse por prebendas o dinero, como los casos que menciona Toribio. La crisis es gravísima y de incierto desenlace ya que “cuando la vergüenza se pierde jamás se vuelve a encontrar.”
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