lunes, 27 de julio de 2026

345. ¡QUE PASA PEPE!

 



Sabías que la cosa no iba a ser fácil

                   Carta a José Antonio Kast:

              Apreciado José Antonio: Permíteme que te tutee, porque soy como una especie de “tío” político, muy cercano a los 90, y me tomo esa licencia, pero con mucho respeto. Tuve el agrado de conocer y trabajar próximo a tu hermano Miguel -tú debes haber sido un lolo de 15 en esos años-. Un tipo extraordinario, realmente fuera de serie, por su calidad humana -schoenstattiano- y por su inteligencia y excelencia profesional. Graduado con honores en la UC y uno de los Chicagos Boys que sacaron a Chile del hoyo donde lo dejó el gobierno de Allende; a los 30 años fue designado ministro de ODEPLAN y más tarde ministro del Trabajo, durante el gobierno de la “dictablanda”.

            Desgraciadamente partió demasiado temprano y no cabe la menor duda que a esta altura, ya habría sido presidente un par de veces y no estaríamos como estamos. De modo que cuando te iniciaste en política no dudé un instante en darte mi voto, como lo he venido haciendo en todas las elecciones en que has participado. Siempre te he tenido confianza porque has representado -bajo mi punto de vista- el estilo que debería primar en todos aquellos que optan por este camino: Serio, ponderado, muy educado y franco; hablando siempre con la verdad, estudioso, pensando tan solo en el bien del país y no en el interés particular ni mucho menos partidista, que seguramente te han traído más de algún problema, como en la actualidad.

          Permíteme en consecuencia divagar -en ningún caso consejos, no soy nadie para hacerlo- basado en la experiencia que es la madre de las ciencias, ya que en mi añorada juventud pude apreciar muy de cerca lo que tanto se sufre en la casa donde muchos aspiran llegar. Lamentablemente, es la esencia y forma parte del ADN de muchos de quienes optan por este “noble oficio,” privilegiar sus intereses antes que el bien nacional. Es del caso señalar la cantidad de personajes que se acercan no solo con interés real, sino tratando de obtener algo a cambio, proponiendo mil cosas y/o recomendando personas supuestamente idóneas. Al respecto, fue un serio traspiés el nombramiento del ministro de Seguridad, desconocida en el ámbito político, tan solo por su carácter de fiscal regional de Tarapacá; para que nombrar a la señorita Sedini -muy bien echada por lo demás- flor de deslealtad, mala clase, se puso la soga al cuello ella misma al tratar de lavar su imagen. De una bajeza que no tiene límites. Cuando se distingue a una persona para servir en el gobierno y llega un momento de salir, independiente cuales sean las causales, hay que hacerlo con dignidad y sin esperar premios de consuelo, ni mucho menos funerales de primera o segunda clase, ya sea en el servicio diplomático o en alguna repartición estatal. Te felicito, aunque te critiquen, el blanqueo de los Seremis, es preferible hacerlo en forma oportuna y no lamentarnos después.

             Confieso que de economía no cacho mucho, porque durante toda mi vida nunca he gastado más que lo que recibía, lo que me ha privado de muchas cosas que anhelaba. Por esta razón, no acierto a comprender que, no obstante, haber disminuido las reservas internacionales desde el 26,33% del PIB (1990) hasta el 13,26 en 2025; y por otra parte, la deuda pública que había bajado desde 1990 hasta el 2008, a partir del 2009 ha subido continuamente, hasta el 41,5 % del PIB;  a pesar de ello, nos hemos endeudado adicionalmente en $.US. 6.200 millones. Habiendo tanta grasa que cortar en empresas estatales -que solo generan pérdidas-; una burocracia que se ha comido gran parte de las ayudas sociales para las familias más vulnerables; las remuneraciones más altas del mundo de nuestros parlamentarios y todos los gastos asociados que constituyen una vergüenza nacional ante tanta carencia, pero todos dicen que luchan por los más pobres, etc.,etc.

             En otro orden de ideas, aplaudo la designación del general (R) John Griffiths, para integrar el Consejo Consultivo de Seguridad del Gobierno. No pudo haber hecho mejor elección. Debió haber sido el CJE en su momento, yo lo vislumbraba como Ministro de Defensa Nacional. Ojo con los futuros estados de excepción, hay que declararlos en forma oportuna, previendo la designación de los mandos y las facultades que les serán otorgadas. Otrora, existían  las AJSI, áreas jurisdiccionales de seguridad interior, que incluían los planes y órdenes para actuar en casos en que esta se viera afectada.

               Entiendo que hay que mantener las buenas relaciones en el barrio, pero sabemos que nuestros hermanos allende Los Andes, son pasados para la punta. Basta recordar -en el presente- el asunto del P.V. y Control de Tránsito Marítimo Hito 1, sin aviso previo e invadiendo en más de 3 metros nuestro territorio -por si las moscas-; el deseo del uso compartido del Estrecho de Magallanes -que es nuestro-; las pretensiones de los límites exteriores de la plataforma continental en la zona Austral; y algunos medios que han cuestionado los servicios otorgados a un buque inglés que venía desde las Malvinas. No se trata de armar bronca, pero muy claro y firme, defendiendo nuestra soberanía. Attenti al lupo.

             Finalmente, me permito recordarle la preocupación que US. ha expresado respecto del personal militar condenado por hechos acaecidos durante el Gobierno Militar, al existir adultos mayores –hoy la mayoría supera los 80 años y varios los 90- con enfermedades graves cuya situación humanitaria debe revisarse; estudiar beneficios humanitarios o conmutaciones de pena. Entiendo que sus preocupaciones son múltiples, pero nadie dijo que esta pega sería fácil. Pero, creo que su proyecto estrella y la solución de los problemas del reciente desastre, entro otros tantos, pueden marchar por cuerdas paralelas. Sus antecesores han otorgado cerca de 7.000 indultos, sin preguntar el parecer a nadie, incluyendo subversivos y terroristas y sin tener en consideración las razones de salud o edad. Los que confiaron en UD., -la inmensa mayoría de los chilenos-esperan a la brevedad una señal. Hay 20 mujeres, 10 exsoldados conscriptos que jamás debían haber estado en la cárcel y varias decenas de viejos con enfermedades terminales o imposibilitados físicamente. Ya han fallecido siete desde que asumiera su cargo.

Fernando Hormazábal Díaz

General de Brigada (R)

lunes, 20 de julio de 2026

344. LLEGÓ EL NIÑO

 

Y llegó “aniñao”

         Llegó ”aniñao,” pero no con la expresión de infantil o achicado; sino en el sentido coloquial de guapo y animoso, y muy guapo, bastante, diría yo. No es como la Niña, que es más tierna, dulce y a veces muy reservada. Los chilenos sabemos que esta angosta, larga y hermosa faja de tierra adolece periódicamente de desastres naturales. Terremotos, temblores son como el pan de cada día, tan acostumbrados estamos que a veces ni nos movemos con uno de grado 5 ó 6. Nos sentimos seguros porque a lo largo de nuestra historia hemos adquirido una cultura antisísmica que nos permite hacer frente con mucho menor riesgo y consecuencias que en otras naciones. Sin embargo, esta misma conducta no ha sido ni está presente cuando se trata de desastres naturales provocados por las lluvias. Desde niño -que son varios decenios- crecí escuchando el cuidado con la Quebrada San Ramón, el desborde del Canal San Carlos, el zanjón de la Aguada, la inundación de la Gran Avenida, el paso bajo nivel de Ñuble, etc., lugares que cada cierto tiempo continúan saliéndose de sus cauces. Y si bien es cierto, que el Norte de Chile, está menos expuestos a desastres naturales, pero cuando vienen, se vienen con todo, como en la actualidad está afectando a la IV y III regiones. No tengo registros en mi memoria con anterioridad de devastadores daños como los que actualmente afectan a la región de Coquimbo y provincia de Huasco; quizás con efectos tan dañinos como los del terremoto del 2010, con la diferencia que en este caso han sido y son recurrentes por varios días.

        No obstante, por cerca de dos meses se había venido anunciando por diversos medios, que se esperaba un Niño con pantalones largos y que había que adoptar las previsiones correspondientes; eran tan insistentes que para algunos pudo llegar a ser hasta molesto. Y esta vez no se equivocaron los meteorólogos e incluso quedaron cortos. En estos momentos todo el mundo patalea por mayores recursos y medios por parte de la autoridad; alcaldes con justificada razón porque les toca de primera y no faltan algunos pseudos especialistas que dictan cátedra con soluciones imposibles de cumplir mientras persistan las lluvias. No hay que llorar sobre la leche derramada ni seguir echando la culpa al mechero inepto que nos gobernó por cuatro años, saqueando las arcas fiscales con sus compinches, fundaciones truchas y un largo etc. De una vez por todas, los chilenos en general y el Estado en particular, tiene que asumir una cultura anti desastres por las lluvias, tal como existen en caso de incendios o movimientos sísmicos. Aquietadas las aguas el gobierno tendrá que hacer lo suyo para concurrir en ayuda de los damnificados y aprovechar esta nefasta experiencia para hacer un catastro nacional de los daños ante futuros eventos y elaborar un plan –un Manual de Corta Palos- a incluir entre las prioridades con obras de reparación y de mitigación para evitar o palear futuras tragedias.

        El gobierno -según Toribio- declaró un tanto tardío el Estado de Catástrofe. Mediante el cual las zonas afectadas quedan bajo la dependencia inmediata del jefe de la Defensa Nacional que se designe, es probable -especulando- que temiera críticas de parte de sectores políticos. Esto significa que, el Gobernador Provincial, Delegados presidenciales, alcaldes, Carabineros, FF.AA., Bomberos, Senapred, secretarios regionales, etc, ALINE…AR, Vista al FRENT…, por cuanto asumirá la dirección y supervigilancia de su jurisdicción con todas o parte de las facultades delegadas por el presidente Kast. Estas pueden restringir las libertades de locomoción y de reunión; disponer de requisición de bienes; limitaciones al ejercicio de la propiedad y adoptar todas las medidas administrativas para el pronto restablecimiento de la normalidad, detalladas in extenso en el Art.7 de la Ley O.C, N° 18415.

        Circunstancias como las actuales son las que evidencian la nefasta actitud de los señores políticos cuando legislan afectando los intereses de la Defensa Nacional, con restricciones presupuestarias y de dotaciones, en especial del personal llamado a cumplir con su Servicio Militar. Porque estos no están dispuestos en una estantería de un supermercado, como conservas, abrir un tarro y servirse. Necesitan convocarse en las cantidades necesarias, en forma oportuna e instruirse.

       Por si fuera poco, en otro orden de ideas, esta desgracia será un nuevo motivo para diferir la promesa del presidente Kast de otorgar los indultos a nuestros camaradas, víctimas del 18.O y de aquellos que llevan decenios en los penales, producto de una venganza bajo un sistema judicial espurio y obsoleto. Primero, fue que llevaba poco tiempo; luego, lograr la aprobación del proyecto estrella del gobierno para echar andar al país y no despertar el encono de la izquierda- lo que lleva ya varios meses; y finalmente, este desastre que concentrará el centro de gravedad de la acción del gobierno en ayuda de los miles de damnificados. Mientras tanto 20 mujeres, 10 ex soldados conscriptos y centenares de viejos soldados, octogenarios y nonagenarios, muchos con enfermedades terminales y serias limitaciones físicas ven con angustias que sus esperanzas son cada día más débiles. Toribio espeta que al parecer el gobierno por el cual votó no puede marchar comer chicle al mismo tiempo.

 

Fernando Hormazábal Díaz

General de Brigada (R)

349. LOS SEÑORES JUECES

                                                                                  Remando en contra de la corriente      S i bien, para nues...