A días de su fracaso de liderar
la ONU, fiasco vergonzoso, en que ni siquiera los países que la postularon
votaron por ella, México y Brasil, y retirar su postulación, la ex frentista “comandante
Claudia” cuyo paso por el gobierno solo dejó desastres que aún padecemos, afirmó:
Si pensaban
que después de esto me iba a ir para la casa, les tengo una mala noticia: eso
no va a pasar no se retirará de la vida política y que “continuará
aportando”; está en su legítimo derecho que en su
ancianidad se mantenga activa, aunque muchos chilenos desearíamos que disfrute
de sus años dorados y riqueza obtenida en su vida política y viaje por el mundo.
Mientras más lejos mejor. A su homenaje, concurrió él, el “mechero” de Punta
Arenas, que llegó a la presidencia sin haber trabajado un solo día y que hoy
goza de una remuneración millonaria de por vida que pagamos todos los chilenos,
contribuyendo así a su eterna vagancia. Como la primera salió con “sangre en el
ojo”, pues el actual gobierno no la apoyó ante su inminente derrota, no
encontró nada mejor que, junto al compañero de marras criticaran abiertamente
la adhesión de Chile al Escudo de las Américas, aludiendo que Chile estaría
descuidando su soberanía. ¿Con qué ropa? Los que se sumaron a adoptar políticas
que pasan por sobre nuestra legislación. Por lo demás es impropio –“de mala
leche”, según Toribio- que exmandatarios critican en público la política
exterior de quien ejerce la presidencia.
A este cloquear se han sumado
otros personajes que no perdieron la ocasión de preguntar ¿De qué se trata para oponernos? Saliendo
a precalentar en la pista de rekortan los que aspiran a trepar los escalones en
el congreso más caro del mundo, incluso en la futura presidencia: Manouchehri, Leiva,
Schneider, R.Soto, Winter, el clan Bianchi, F.Espinoza y obviamenrteen en las ligas mayores M.Walker y Paulina Vodanovic. Y como el bullicio
del gallinero es grande, no faltan los ingenuos e ignorantes que absorban como
esponja, de ahí el anuncio de una encuesta señlando que un 42% estaría en
desacuerdo, sin siquiera haberla leído.
El
citado Escudo, es una declaración de intenciones, no es un tratado internacional
y establece que obrará de acuerdo a las obligaciones internacionales de cada país
y a las propias de las naciones. En absoluto afecta la soberanía nacional. Muy
por el contrario, contribuirá a su protección al defender nuestra economía y el
gobierno democrático ante las redes armadas de narcoterroristas -que a la fecha
suman 24 -claramente identificadas- defendiendo y promoviendo el respeto mutuo
por la soberanía nacional y la autodeterminación de cada nación. Con tal
propósito los Estados se comprometen entre otras medidas a un mayor intercambio
de información de inteligencia; el acceso a tecnologías y capacidades de
seguridad; y a la formación profesional de los recursos humanos. Definitivamente
los contradictores están “orinando fuera del tiesto” y engañando a los chilenos
Fernando
Hormazábal Díaz
General de
Brigada
