Más de lo mismo
Siguiendo recomendaciones médicas, inicio
septiembre con buzo y zapatillas nuevas en mi recorrido habitual en torno al
sector ex residencial de El Golf. Haciendo memoria que en mi lejana niñez era
el mes en que se sacaban zapatos y ternos nuevos; se pintaban las casas o una
mano de gato, por lo menos -incluso en las más modestas-; banderas por todos
lados y que hasta hace poco tiempo se vendían en cada esquina, incluso para los
autos. Hago el loco con las mías compradas en un mall chino, único lugar donde
las encontré; costumbre ya olvidada, como lo es en general con las enseñas
colgando de balcones o en astas. Hoy en día lo edificios residenciales las reemplazan
con un mástil en el frontis; pero los centros comerciales se eximen de hacerlo,
incluso los vecinos inmediatos al Municipio de Las Condes. Haciendo dribling
entre scooter y “liberos” en bicicletas, mientras dos vehículos del municipio estacionados
en la vereda con su personal que fuma u observa sus celulares -son como adornos
del paisaje- contemplo con tristeza la falta de patriotismo.
Ya estamos a 4 de septiembre y el
municipio aún no termina de abanderar la avenida Apoquindo; la nana me cuenta
que los estudiantes hacen de las suyas en el centro, obedeciendo las
convocatorias de Artés hechas por las rr.ss; la TV muestra las imágenes tradicionales
de las “marchas pacíficas” en su romería al Cementerio General -en recuerdo de Salvador Allende- con encapuchados destruyendo todo a su paso y utilizando las bombas molotov, como
muy bien lo describiera mi amigo Humberto Julio en su columna. La prensa cita que
uno de los autores fue un alumno de los que se quemó preparando dichos
elementos en el Barros Arana y que ha deambulado entre ese colegio y el Barros
Borgoño. Es obvio que no habrá detenidos y si los hay quedarán libre para la próxima
protesta, el 11 de septiembre. No nos extrañaremos en consecuencia, pues como
lo afirmó el Secretario de Estado M. Rubio en Colombia, “la violencia de la izquierda no es una protesta (…) es la pataleta de
los débiles, los mediocres y los cobardes contra los fuertes y los capaces (...)
el ADN es siempre lo mismo. Es resentimiento venenoso disfrazado de justicia
social (…) Es envidia podrida maquillada de igualdad (…) Siempre lo mismo.
Pasamos ya el día 7. Se rememoró el 40° aniversario del magnicidio contra el presidente de la República, -mi gene.al Pinochet- donde ofrendaron su vida cinco escoltas y once resultaron gravemente heridos. Atentado realizado por el F.P.M.R., brazo armado del PC -asesinos contra quienes lucharon muchos de los nuestros que hoy cumplen condenas y otros ya han fallecido estando en cautiverio- mientras los autores gozan de plena libertad. Su autorización la reconoció en vida el propio presidente del partido comunista, Guillermo Tellier, alias Sebastián Larraín.
El Ejército ya no realiza la ceremonia tradicional en la cuesta Las Achupallas, en el Cajón del Maipo, en recuerdo a sus mártires que cayeron en el cumplimiento del deber, tal como se recuerdan otras fechas. Seguramente, de buena fe para no dañar sus relaciones con los gobiernos de turno, quienes podrían considerar este acto como una señal de “deliberación” Esta pluma algo rebelde, discrepa, pero…Sí lo hacen sus camaradas en retiro, oficiales y cuadro permanente que año tras año concurren. Emocionante ceremonia, como lo fue también escuchar al nieto de mi general de 10 años, en ese entonces -en otro escenario- narrar los hechos cuando él acompañaba a su abuelo mientras los lanzacohetes sacudían el auto blindado y su tata lo abrazaba para protegerlo. Busqué en los diarios si se había cubierto esa noticia. En vano, tampoco en la TV, como lo fue también una carta bastante moderada esperando que me la publicaran.
Más de lo mismo, veremos cómo se viene el
11
Fernando Hormazábal Díaz
General de Brigada