Silencios que matan
Una
de las licencias que nos auto conferimos los viejos viejos, es decir los cabros
de la década de los treinta del siglo pasado, es que solemos tutear a los más
jóvenes, no con un aire de superioridad, sino más bien con cierto paternalismo,
como si fuera un hjijo. Por ello me permito tratar con intimidad a nuestro
presidente. Está bueno ya, cabrito –“pero con respeto”- tírate a la piscina de
una vez por todas y cumple con las promesas que hiciste después de visitar
Punta Peuco y Colina 1, cuando encabezabas las encuestas para tu actual
nominación. Hasta la Carolina Tohá y el Fidel Espinoza, más la Mariana Aylwin y
doña María Luisa Ruiz- Tagle se han pronunciado al respecto y tú: “naca la
pirisnaca”. Tú crees que somos pocos, "na'que ver"; lo que pasa es que a los
ciudadanos de a pie no nos pescan los medios y por eso recurrimos a las cadenas
sociales. Estás igualito que nuestro Reverendísima Sr. Cardenal. Ha hecho oídos
sordos a una carta que suscribimos más de 1790 personas, en la que expresábamos
nuestro pesar por ciertos comentarios hechos en un medio radial y un diario
digital; y citando como referente al ex ministro Luis Cordero, que ha
persistido en afirmar -no por ignorancia- sino por ideologismo que nuestros
camaradas no merecen indultos por cuanto los crímenes de lesa humanidad no
prescriben; omitiendo reconocer que en nuestro ordenamiento jurídico solo rigen
a partir de junio de 2009. Ni siquiera la inserción pública de hace unos días
han hecho reaccionar al Cardenal Chomalí.
Y
para más remate, el Feña Rabat, tu ministro de
Justicia, que ha persistido en mandar abogados a litigar en contra de los
recursos de amparos de nuestros viejos, se manda el tremendo condoro con el
asunto de los indultos a delincuentes por crímenes sexuales contra menores de
edad. José Antonio, es hacerse trampa en el solitario. Cual fue el objeto de
afirmarse en fallos de la Corte Suprema, cuya jurisprudencia está dividida,
pretendiendo dar una voz de alarma por la necesidad de corregir una ley
promulgada en el 2022, sabiendo que iba a despertar el apetito no solo de la
izquierda tradicional, sino de tu propio sector. Para más remate, después de
tratar de justificar lo instificable y levantar una polvareda, echa pie atrás, para el decreto y
presenta una serie de iniciativas que debía haberlas hecho antes.
La
libertad de acción para individuos como Rabat están condenadas al fracaso.Con
ilustres académicos que cachan poco de política, hay que manejar a estos cabros con rienda corta. Para que decir las
explicaciones de los dos indultos a camaradas de Punto Peuco. “No nos ayude
tanto compadre.” ¡Pídele la renuncia, está bueno ya! Porque estás pagando los platos
rotos por aprendices, por muchos pergaminos que tengan. Las peticiones de indultos
no pueden seguir durmiendo en carpetas de cuero. Procede José Antonio de una
vez por todas. Hasta el delincuente juvenil que te antecedió hizo uso de sus
facultades legales, las mismas que tú tienes. La izquierda va a llorar de todas
maneras. Pero hazlo pronto, ya que te podrías perder apoyo de la gran mayoría que te eligió.
Pepe
Grillo, me encarga el siguiente recado. ¿No has pensado en un plebiscito para
dar por cerrado este conflicto que nos mantiene desunido por más de 50 años, pero conservando todos los beneficios y prebendas que actualmente gozan las víctimas verdaderas
y falsas? La revolución de 1891 duró 8 meses y causó cerca de 10.000 muertos.
Posteriormente hubo 4 o 5 amnistías. El gobierno militar o dictablanda duró 17
años con menos de 3.000 víctimas.
Fernando Hormazábal Díaz
General de Brigada

Lo comparto absolutamente.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo, este episodio ha sido inexplicable o pura ignorancia del ministro. Y de nuestros presos de Punta Peuco no se acuerdan... Miedo? Terror a la izquierda?
ResponderEliminarTambién los de la década del 40 hemos visto suficiente como para tener cierta autoridad moral para decirle a tan alta autoridad que está equivocando el camino y que así va a quedar mal con Dios y con el Diablo: las matemáticas no mienten, ya que SE ha perdido un altísimo apoyo de quienes lo eligieron y, por cierto, no ha ganado ninguno de quienes votaron en su contra. Tengo claro que indultar a los militares molestará mucho a quienes los odian, pero no cambiará su condición de opositores; en cambio, satisfará la esperanza de quienes lo apoyamos porque creímos en JAK, no en su sector que ya nos defraudó en dos oportunidades. Esperamos que no acepte brindar a los militares presos el trato de moneda de cambio, como sabemos le sugieren algunos de sus asesores y compañeros de ruta, que piensan en sus propios intereses especialmente políticos y sea fiel a sus principios y promesas, siendo humanamente justo con quienes son víctimas de una justicia espuria, mero instrumento de venganza.
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